Rosa del Barco

Me llamo Rosa Del Barco, soy madre de dos niñas adolescentes, ellas han sido siempre mi motor de vida, me han enseñado como vivir el presente en cada momento, y al mismo tiempo que ellas crecían, sentía como yo misma crecía interiormente.

Cuando empecé a practicar yoga, me encontraba en un momento de mi vida muy estresante y difícil. Las clases de yoga eran el único momento en que me olvidaba por completo de mis problemas, al menos durante una hora entera (que era el tiempo que duraba la clase...). No podía entender por qué me sentía tan bien durante y después de las clases.
Ahora sé la razón de porqué el yoga me hizo sentir tan relajada y tranquila, fue lograr conectar con la paz que ya estaba dentro de mí, la paz que tan fácilmente olvidamos cuando nos vemos atrapados en la rutina del a día a día.

Diariamente pasamos demasiado tiempo preocupándonos por lo que haremos en el instante siguiente, tanto, que nos olvidamos de lo que realmente somos en el fondo y de lo que realmente importa verdaderamente en la vida.
El yoga nos ayuda a re-encontrarnos de nuevo, a aprender a vivir en paz en nuestros cuerpos y por lo tanto, con nuestras vidas.

Volvemos a conectar con nuestro corazón y nuestra paz interior.”

Empecé experimentar con mis hijas cuando eran pequeñas, pensaba en que si a mí me fue bien, seguramente a ellas también les ayudaría.

Una de ellas, debido a su carácter tímido y retraído, le costaba mucho abrirse a la vida y pude observar como el yoga que hacíamos en casa, le ayudó a tener una autoestima y valía más fuerte sobre ella.

Practiqué con ellas todas las técnicas de relajación que había aprendido en mi viaje de descubrimiento del Yoga, y viendo los beneficios que ellas obtenían, empecé a formarme en Yoga para niños.

Siempre me había gustado mucho tratar con niños y sentía tenía una buena relación con ellos.

La verdad, descubrí que eran mi pasión, y que quería acompañarlos de una forma más cercana, trabajando y enseñándoles a encontrar su paz interior, descubriendo su gran tesoro: su corazón.

Ayudar a esta nueva generación de niños que ya han nacido, y que están creciendo, a hacer frente a la vida en tiempos difíciles, a creer en sí mismos, a desarrollar su auto-confianza y promover en ellos una naturaleza positiva y saludable, es un honor para mí.

Me siento feliz de poder trabajar con ellos de una forma tan cercana, descubriendo en cada niño una parte de mí misma, la que nunca dejó de ser niña.

Después de hacer varias formaciones, empecé a buscar otro tipo de yoga para otros niños/adolescentes que no pudieran participar debido a sus dificultades físicas o cognitivas, quería que mis sesiones fueran accesibles a “todos”.

Busqué formaciones especiales para poder trabajar con estos niños, hasta que encontré una formación en Madrid de “Yoga para niños con necesidades especiales”, impartida por una mujer pionera de este tipo de yoga especial y terapéutico que trabajaba en Londres, y no dudé en ir hasta allí para aprender de ella.

Conocer a Jo Manuel fue un privilegio, ella me enseñó a trabajar con estos niños, como observarlos desde otra mirada, desde el alma. Fue como un antes y un después en mi vida.

Ha sido una formación maravillosa e inspiradora que me ha permitido enseñar yoga a las personas con necesidades especiales, trabajando de forma individual con cada uno de ellos.

Poder acompañarlos, y descubrir su potencial, les ayuda a tener fortaleza y paz interior

Me siento muy agradecida por esta oportunidad, porqué gracias a ellos descubrí mi camino de vida.

Puedes mi blog aquí:

http://laluzdelalma.wordpress.com/